lunes, 10 de junio de 2013

Pesca a la mano en el Pantano de Vallehermoso


Mi intención era pescar y ver la veleta hundirse cuantas más veces mejor. Objetivo cumplido con creces. Si luego lo que picaba eran buenas y hermosas carpas… mejor, pero como no pudo ser así, estuve toda la jornada entretenido practicando la pesca “a la mano”; debo matizar que en puridad esta técnica no es exactamente la que utilicé, pero lo que trato de reseñar es simplemente que el tamaño de la mayoría de las capturas no hacía necesario cobrarlas con la sacadera, siendo suficiente con izarlas con cierto tiento cogiéndolas directamente del sedal, aunque esto me ocasionó bastantes pérdidas antes de llegar a mis manos.

No me voy a extender mucho en la crónica de este día. Primero porque la jornada se resume rápidamente y segundo porque de todos es sabido, y más por los bloggeros en general y los que escribimos de pesca, en particular, que nuestras crónicas raramente son leídas por ningún visitante que caiga por estas páginas, y menos si la misma se hace larga y farragosa, aunque seguimos en esta labor por satisfacción personal, amor a esta actividad y, por qué no reconocerlo, por propia vanagloria. ¿En qué se fija el pescador? En las fotos de los peces… cuanto más grandes mejor.

Jornada: buena temperatura (sobre los 25 grados) con fuertes rachas de viento en ocasiones. Pude sacar unos 80 peces, todo carpitas (sólo 5 de más de un kilo), excepto una docena de peces-gato y media de “gallardones”, casi todos pescados con enchufable. Total: 26 kg. Media por pieza: 0,325. Técnica más efectiva: pues no tengo ni idea; el cebo sí: maíz. Sólo puedo asegurar que quien sepa pescar, y más si conoces el escenario, habría hecho una pescata descomunal, aunque soy sincero al catalogar mi jornada, y teniendo en cuenta mis limitados conocimientos de esta pesca, como altamente satisfactoria. Mi amigo Palacios apareció por el lugar cuando yo llevaba más de 60 peces; en un momento se llevó a los míos de mi pesquil, me dejó sin picadas y en apenas tres horas casi había sacado más peso que yo en todo el día, con carpas, casi todas, de más de un kilo, las cuales se mostraron esquivas para mí durante toda la jornada -¿o es que no las supe sacar?-. ¿Cómo lo hizo? Fácil. Sabiendo pescar.
 

Ya sólo agradecer la amabilidad de Juanma, amigo de Palacios y compañero suyo del Club de pesca de La Solana, y por tanto sinónimo de buen pescador y gran conocedor de este escenario, que nos acompañó durante la tarde y me ayudó al pesaje e hizo las fotos correspondientes del evento. Muchas gracias, amigo.
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